Notas para una primera aproximación al alcornocal y sus aprovechamientos.

El alcornoque.

El alcornoque se extiende sobre una superficie de 500.000 hectáreas en nuestro país. En zonas y regiones social y económicamente deprimidas. (Andalucía, Extremadura, Castilla la Mancha, y Castilla y León)

El alcornoque representa para los terrenos silicios y pobres la mejor de las opciones forestales posibles, tanto ecológica como económicamente. Es verdad que es una especie de crecimiento lento, pero frente a otras especies tiene la ventaja de que el corcho se obtiene en ciclos relativamente cortos (de 9 a 10 años) y que la producción a nivel mundial en la actualidad no es suficiente para satisfacer la demanda actual.

Quercus Suber L. (El alcornoque), fue descrito botánicamente por Linneo en 1753.

El origen del nombre no ésta claro. Para unos, derivado de la unión de quercus con el artículo árabe al. El diccionario de Covarrubias indica que la palabra es una deformación de al clorte que en árabe significa al desnudo. Los griegos denominaban al alcornoque fellos o felos que significa corteza. El vocablo latino suber podría proceder también del griego sigar o sugar que significa piel rugosa. El nombre genérico quercus procede del celta kaer-quez que significa árbol bello.

Sobreiro para los portugueses, para los franceses chêne-liege. En Italia es conocido como sughera y en inglés cork-oak.

En nuestro país también es conocido en Cataluña como suro, en el País Vasco como  artelatz o artelazxi, en Galicia sobreriro y en León sufreiro.

Nos encontramos ante una de las especies más características y valiosas de la cuenca mediterránea. Se diferencia de los demás quercus mediterráneos por poseer una gruesa corteza suberosa (corcho) en el tronco y en las ramas y, por su facilidad para regenerar una nueva corteza o capa de corcho, inmediatamente después de haberla extraído, en lo que se denomina descorche.

El corcho del Quercus Suber es el único con calibre, homogeneidad y propiedades físico-mecánicas adecuadas para satisfacer la demanda y cumplir con las exigencias de la industria.

Se trata de una especie polimorfa de la cual se han descrito numerosas formas botánicas. La compleja constitución genética del alcornoque, a lo que contribuye el hecho de que se trata de una especie esencialmente alogámica (el polen que fecunda a la flor femenina produce de otra masculina perteneciente al mismo u otro árbol, pero nunca de la misma flor, pues muy raramente se producen flores hermafroditas en el alcornoque) produciendo diferencias morfológicas de un árbol a otro.

Estas diferencias se aprecian sobre todo en el porte, la forma y el tamaño de las hojas, la época de floración, el tamaño y la forma de la bellota, el tamaño y la forma de la cúpula fructífera y finalmente la densidad, porosidad y grosor del corcho.

Al tratarse de una especie polimórfica el número de formas botánicas descritas es muy elevado. Algunas de estas formas son: variedad genuina (que presenta diversas formas), variedad macrocarpa, variedad subcrinita, variedad occidentalis

El porte es variable dependiendo de que los árboles hayan crecido aislados o en masas densas. Los individuos aislados suelen tener un tronco grueso y corto debido a que las ramificaciones iniciales se producen a poca altura.  La copa globosa en los árboles jóvenes se expande con los años, ayudada por las podas, más a lo alto que a lo ancho, contribuyendo a la majestuosidad del árbol.

Cuando el árbol crece en la espesura la forma de la copa es distinta: el ángulo de inserción de las ramas disminuye, domina el crecimiento en altura en detrimento de su anchura, con formas irregulares y de menor follaje interior. La luz que pasa entre las ramas permite el desarrollo de vegetación herbácea y matorral y a la vez la germinación de las bellotas y otras semillas.

Desarrolla una raíz central penetrante cuando el terreno lo permite y abundantes raíces laterales superficiales que pueden dar lugar a brotes de raíz (retoños).

Es frecuente aprovechar esta característica de las raíces para renovar zonas con árboles envejecidos estimulando estos nuevos brotes con el laboreo con vertedera, que facilitan y estimulan el crecimiento de brotes raíz.

Estos brotes se diferencian de los nacidos de bellota porque su crecimiento es más rápido en los primeros años y tienen el envés de la hoja blanquecino y tomentoso.

El alcornoque no tolera climas muy continentales. Las precipitaciones necesarias oscilan entre los 700/800 l/m² anuales y a ser posible una precipitación estival de 150-200 l/m². Con precipitaciones anuales por debajo de los 400-450 l/m² el árbol sobrevive pero produce poco corcho, tiene problemas para regenerarse y soporta mal los descorches.

La temperatura media anual puede oscilar entre los 13 y los 16 grados centígrados, aunque podemos encontrarlos en climas con valores de hasta 19ºC. No tolera mínimas de 11-12ºC bajo cero, cuando estas temperaturas se repiten con frecuencia.

Se trata de una especie de clima templado, que soporta bien las altas temperaturas con suficiente agua, y que soporta los climas fríos pero su vigor y grosor serán menores en estas condiciones.

La especie puede vivir desde el nivel del mar hasta los 1.300 metros de altitud, pero su mejor crecimiento, producción y calidad del corcho se consiguen entre 300 y 600 m.

En zonas lluviosas y frescas prefiere la orientación sur (las solanas) y en las zonas más cálidas y escasas precipitaciones prefiere las umbrías.

El alcornocal de Valdelosa es uno de los alcornocales situados a más altura de Europa, 900 m sobre el nivel del mar.

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¿Dónde encontramos alcornoques?

El alcornoque es una especie típicamente mediterránea.  Se supone que su origen se remonta a la era Terciaria (Oligoceno-Mioceno).

Las principales superficies pobladas por masas de alcornocal las encontramos en los siguientes países:   Portugal, España, Francia e Italia y que corresponden por este orden a sus producciones de corcho dentro de la Unión europea. Fuera de la UE encontramos alcornocales en Marruecos, Túnez y Argelia.

En España y por comunidades autónomas tenemos la siguiente distribución.

Estos datos son orientativos. En la actualidad se están repoblando muchas zonas y esto aumentará las superficies y las producciones de corcho.

Existen tres tipos de terrenos en los que se puede o se debe repoblar con Q. suber.

En primer lugar, en aquellos en los que actualmente existen alcornoques, muy aclarados o con terrenos sin arbolado.

En segundo lugar, aquellas tierras en las que se dan las condiciones ecológicas óptimas para el alcornoque y que en la actualidad tienen otros aprovechamientos.

En tercer lugar, aquellas zonas que sin ser óptimas para el alcornoque están siendo dedicadas a la producción de pastos y podrían tener excelentes producciones con los cultivos adecuados.

La bellota.

La bellota presenta una cubierta externa o pericarpio de naturaleza coriácea y coloración pardo rojizo, que envuelve en su interior una cubierta membranosa o membrana seminal de coloración marrón-rojiza, que a su vez envuelve a los cotiledones y al embrión que se sitúa entre éstos y su punta.

De dimensiones variables según las formas botánicas puede variar entre los 5 cm y poco más de 1-1,5 cm.

El periodo de floración del alcornoque es muy prolongado por lo que las bellotas no maduran todas simultáneamente, como sucede en la encina, sino que van madurando por andanadas.

Las primeras en madurar, a finales de septiembre se llaman brevas, migueleñas o primerizas. Tiene que llegar San Martín para la segunda andanada, son las bellotas segunderas, mantinencas o medianas. Entre los meses de enero y febrero suele producirse una nueva generación de bellotas, que llamamos tardías o palomeras que no siempre llegan a madurar del todo.

La producción de bellota tampoco es constante en todos los años. En cada periodo de 10 años rara vez se encuentran más de dos o tres cosechas abundantes y casi siempre coinciden con primaveras lluviosas.

Podas

Los alcornoques jóvenes ramifican abundantemente desde la base del tronco lo que obliga a realizar podas de formación en las primeras edades para evitar que el tronco ramifique a poca altura, ya que esto perjudica la producción de corcho.

El fuste del alcornoque productor de corcho ha de ser lo más recto y liso posible y tener una altura de al menos 2,5-3 metros libres de ramas para facilitar el descorche.

Las primeras podas de formación, esenciales para el futuro del árbol, deben realizarse entre los 3 y 6 años, dependiendo del desarrollo de la planta.