El descorche (generalidades)

Cuando el alcorque entra en producción su cosecha puede extraerse periódicamente a través del descorche, normalmente cada 9 o 10 años. Aunque el corcho es el producto principal del alcornoque por su valor en el mercado, no debemos olvidar que el alcornocal puede tener otros beneficios como son la montanera, pastos, caza e indudablemente su riqueza paisajística.

El descorche tiene gran importancia en la vida del árbol. Se trata de una práctica antinatural y perturbadora. El descorche supone una agresión para el árbol y dependerá de la intensidad y de las buenas prácticas en su ejecución que el individuo lo suporte un mayor o menor número de veces.

El corcho está unido a la casca por un tejido llamado felógeno, constituido por una sola fila de células. En época de actividad vegetativa el felógeno produce células de corcho hacia el exterior y células de felodermis hacia el interior. Por tanto el descorche debe ejecutarse en época de actividad vegetativa, porque es en esta época cuando están generándose nuevas células de corcho hacia el exterior y en este momento tienen las paredes muy tiernas y rasgan o parten con facilidad al tirar de la pana de cocho hacia fuera.

Extraído el corcho las células de felógeno quedan a la intemperie y mueren en pocos días. Y lo mismo sucede con la felodermis cuyas capas más exteriores se desecan y mueren con el descorche. Las células muertas y resecas impregnadas de la savia del árbol forman la capa exterior del corcho, de color gris oscuro y muy áspero al tacto, conocido como raspa.

Fotografía de Juan Carlos Zamarreño

Descorchado el árbol se produce una pérdida de agua y de savia por transpiración a través de la superficie descorchada.  La época de descorche coincide con días de altas temperaturas, entre el 15 de junio y el 15 de agosto y bajas o nulas precipitaciones. El árbol sufre una fuerte transpiración que unida a que sus raíces no encuentran agua en el suelo, provoca que cierre la práctica totalidad de los estomas de las hojas, mitigando el agua perdida en el descorche.

Durante tres o cuatro días después del descorche –periodo en el que cierra gradualmente sus estomas- el árbol cesa en su actividad fotosintética y su crecimiento y compensa sus necesidades nutritivas a través de las sustancias de reserva acumuladas. Tarda entre 25-30 días en reorganizar los tejidos del floema apareciendo una nueva capa de felógeno justo debajo de la capa de células muertas por desecación. Esta capa empieza a producir células suberosas (corcho) hacia el exterior y felodermis hacia el interior.

Hay que desterrar las ideas de que el descorche es beneficioso para el árbol. El descorche no es una actividad inocua para el árbol.

Por lo tanto es necesario que el descorche cumpla una serie de normas técnicas que garanticen no solo el aprovechamiento racional del recurso sino también la sostenibilidad del ecosistema.

El primer descorche se realiza cuando el árbol ha superado los 60 cm de circunferencia sobre bornizo y la altura a la que debería llegar el descorche no ha de exceder de 1,10 m.

En el segundo descorche y sucesivos se ira elevando la altura hasta alcanzar un máximo de 3 m.

Las labores de descorche suelen realizarse por parejas. Lo primero que hacen los descorchadores es limpiar la zona que rodea el tronco para que las tareas puedan realizarse sin impedimentos.

La siguiente fase es marcar o trazar la longitud de las panas de corcho que van a extraerse. Todas estas marcas se hacen con el hacha. Lo fundamental en esta parte del proceso es que las incisiones se hagan con precisión para llegar a la capa de células que forman el felógeno.

Se distinguen tres tareas en este momento:

  • El corte horizontal delimitando la altura del descorche, denominada en el argot: hacer el cuello.
  • Las incisiones horizontales se las denomina
  • Las realizadas de forma vertical para extraer la pana,

Marcar, trazar y hacer los cuellos es una labor de precisión y de gran importancia para la supervivencia del árbol. Los errores en esta parte del descorche producen grandes heridas en el árbol que pueden no cicatrizar y acabarán convirtiéndose en que pasado el tiempo pueden llegan a pudrir el tronco del árbol. En cualquier caso, los daños producidos por un descorche mal realizado comprometen el desarrollo del árbol y merman la calidad del corcho de futuras sacas.

Cuando encontramos un ejemplar con evidentes malas prácticas en el descorche, decimos que el descorchador tiene poco pulso.

Una vez realizadas trazas y marcas se procede al ahuecado o extracción del corcho. Para hacerlo utilizan el filo del hacha que se va introduciendo en la incisión vertical y con giros de muñeca despegar el corcho. Esta fase del descorche se conoce como desmuñecar.

Despegada inicialmente la pana, con el mango del hacha utilizado haciendo palanca, y la ayuda de las manos, los sacadores extraen el corcho del árbol.

El periodo comprendido entre el 15 de junio y el 15 de agosto. Son periodos variables y pueden adelantarse algunos días en años de sequía o retrasarse cuando los meses de junio son ocasionalmente más fríos de lo habitual para la zona.

Los días lluviosos o con niebla no debe descorcharse porque el riesgo de los ataques de hongos es mayor. En zonas muy cálidas tampoco es aconsejable descorchar en días de vientos secos y cálidos, porque en estas condiciones se acelera el proceso de desecación que origina el descorche.

Se denomina bornizo al corcho que se obtiene de la primera saca que se realiza a un árbol. Generalmente se realiza bajo los siguientes parámetros: Cuando el ejemplar alcanza 60 cm de circunferencia medida sobre el bornizo. La referencia de la medida de la circunferencia nos sirve para determinar la altura a que se puede descorchar, que no ha de superar en ningún caso dos veces la longitud de la circunferencia. Es decir 60 cm, 1,20 altura. Un descorche prematuro puede tener resultados fatales para el árbol.

Este primer descorche produce una brusca disminución del crecimiento en diámetro. Sabemos que los mayores valores de crecimiento se producen entre los 20 y 45 años.

Es muy difícil identificar y medir los anillos de crecimiento del alcornoque por lo que los expertos fijan la entrada en producción en función del tamaño del árbol. Las edades en las que una plantación de alcornoques puede alcanzar tamaño para ser descorchada oscilan entre los 20 y 40 años, dependiendo de la fertilidad de los suelos, de los cuidados, del método de regeneración…

Los árboles que proceden de siembra o plantación tienen un crecimiento más rápido los primeros años, debido a que con la preparación de los terrenos se reduce la competencia con la hierba y el matorral.

Con el desbornizado, que es como se denomina a la obtención del primer corcho bornizo da comienzo la etapa de producción de alcornoque. Habrá que esperar 9 o 10 años para el siguiente descorche.

El corcho extraído en esta segunda fase no tiene aún la calidad. El corcho alcanza su máxima calidad a partir del 3-4 descorche. Este corcho de calidad óptima recibe el nombre de corcho de reproducción.

La altura hasta la cual debe descorcharse cada árbol, denominada altura de descorche, no debe exceder 2,5 veces la longitud de la circunferencia sobre el corcho. Actualmente se recomienda que no pase de 2,5-3 m. de altura, lo que permite el descorchado desde el suelo o con la ayuda de una pequeña escalera, disminuyendo el posible riesgo de subir al árbol para descorchar.

Turno de corta.

El número de años que el árbol puede estar produciendo corcho a partir de la edad en la que fue desbornizado es muy variable.  Con carácter general si nos referimos a suelos pobres los descorches recomendados están entre 9-10 años en un promedio de 90 a 110 años de vida productiva.  A partir de estos descorches se comienza a producir una disminución significativa tanto en la producción como en la calidad del corcho.

El corcho y sus usos:

El corcho ha sido utilizado a lo largo de la historia en función de las necesidades de cada periodo histórico y de los recursos tecnológicos disponibles para su elaboración y transformación.

Desde su antiguo uso para el curtido de las pieles utilizando el tanino de la corteza, pasando por la fabricación de colmenas en el siglo XIX.  Actualmente la producción de corcho de calidad está destinado a la fabricación de tapón. Los corchos de peor calidad, junto con los desperdicios generados por la industria taponera, se utilizan básicamente para su transformación en corcho aglomerado.

Fotografía de Juan Carlos Zamarreño

El tapón de corcho: Generalidades.

Existe una abundante literatura sobre el tapón de corcho y su relación con la industria vinícola. Su importancia en la conservación de vinos y cavas viene determinada por la estructura celular del corcho y sus características físicas.

Formado por células muertas dispuestas en estratos sin espacio intracelular. Internamente contiene gas parecido al aire que supone el 80% del volumen celular y da al corcho una densidad muy baja.

Ligereza, elasticidad, compresibilidad, con gran capacidad de recuperación, adherencia, con un alto coeficiente de fricción, impermeabilidad a los líquidos y los gases (la penetración de oxígeno en una botella tapada con corcho es de 0,1 ml en un año), aislante térmico: es difícil que arda y Químicamente inerte: raramente se pudre.

Aunque hay diferentes modelos, el tapón estándar utilizado para el vino es cilíndrico, de 24 mm de diámetro, y se coloca a presión en cuellos de botella de 18 mm. Otros modelos habituales son el tapón bordelés de 49,5 a 54 mm de longitud, y el tapón italiano de 34, 40,5 o 45 mm de longitud por más de 26 mm de diámetro.

El tapón de corcho permite airear el vino, pero una vez la botella reposa en posición horizontal, el vino humedece el tapón y no permite que el oxígeno entre. El catador de vinos, después de abrir una botella con el sacacorchos, lo primero que hace es oler el tapón. Si el vino está en buenas condiciones, el tapón huele a vino. Si huele a corcho, es que la botella no se ha conservado adecuadamente, o bien el corcho contiene hongos que pueden haber contaminado el vino dándole mal gusto.

En el caso de los vinos espumosos, como el tapón tiene que soportar una alta presión, el diámetro puede ser de hasta 31 mm. El tapón de cava tiene forma de seta con un cuerpo cónico inferior y un cuerpo ovoide superior. Una vez puesto en la botella puede tener un tiempo de vida de 25 años.

Fue la necesidad de tapones para el champán del siglo XVII que extendió la utilización del corcho en detrimento de otros tapones de madera o de caña impregnada en aceite.

El principal productor mundial de corcho es Portugal. España es la segunda potencia productora, con su industria concentrada en las comunidades autónomas de Andalucía, Extremadura, Cataluña (en la zona del Ampurdán, principalmente) y Valencia (Castellón). Solo en la comunidad catalana se produce el 15% de los tapones de corcho de todo el mundo.

En el campo de la normalización, la industria catalana constituye un referente mundial, a través de las Normas Catalanas del Corcho, elaboradas por el Instituto Catalán del Corcho. Este organismo, con sede en Palafrugell (Gerona), es un consorcio de la Universidad de Gerona, administraciones públicas y representantes de la industria del corcho que dirige la Secretaría de Normalización para España (AENOR) y participa en los procesos de normalización internacional ISO.

  1. Cocción de las planchas: la cocción es el primer paso del proceso. Las planchas se introducen en agua y se hierven durante al menos una hora. Con ello se consigue limpiar el corcho, extraer las sustancias hidrosolubles, aumentar su espesor, reducir su densidad y hacer que el corcho sea más suave y elástico.
  2. Reposo: tras la cocción se inicia una fase de reposo que dura entre dos y tres semanas. Este proceso tiene como finalidad aplanar las planchas, favoreciendo que el corcho obtenga la consistencia necesaria para su transformación en tapones.
  3. Selección de planchas y corte: los bordes de las planchas se preparan y recortan antes de proceder a una evaluación inicial manual. Las planchas son separadas por clases en función de su calidad y se cortan en tiras o rebanadas con una anchura ligeramente mayor que la longitud del tapón a fabricar.
  4. Perforado y secado: el perforado de las tiras de corcho se lleva a cabo con una broca hueca, obteniendo así un tapón cilíndrico con las dimensiones deseadas. A continuación se procede al secado para estabilizar los tapones hasta alcanzar el nivel óptimo de humedad.
  5. Rectificación dimensional: tras el perforado se inicia la rectificación, que servirá para obtener las dimensiones finales previamente especificadas y para regularizar la superficie del tapón.
  6. Selección de tapones: esta operación se lleva a cabo para separar los tapones en clases diferenciadas a través de controles automáticos y maquinaria con visión artificial. En muchos casos se lleva a cabo también una selección manual para determinar las clases definitivas.
  7. Lavado de tapones: la fase de lavado de tapones consiste en limpiar, desempolvar y desinfectar los mismos. Después se procede al secado para obtener un rendimiento óptimo del tapón en el sellado.
  8. Marcaje: esta operación se realiza siguiendo las indicaciones del cliente para imprimir texto y/o logo en la superficie del tapón. El sistema de marcaje puede ser impresión a tinta, fuego o láser. Posteriormente, se trata la superficie del corcho con parafina o silicona para facilitar la introducción y extracción del tapón en el cuello de la botella, y mejorar el aislamiento.
  9. Embalaje y transporte: cuando finaliza la producción, los tapones son embalados y posteriormente se transporta al productor de vino o bebidas espirituosas.