El descorche (generalidades)
Cuando el alcorque entra en producción su cosecha puede extraerse periódicamente a través del descorche, normalmente cada 9 o 10 años. Aunque el corcho es el producto principal del alcornoque por su valor en el mercado, no debemos olvidar que el alcornocal puede tener otros beneficios como son la montanera, pastos, caza e indudablemente su riqueza paisajística.
El descorche tiene gran importancia en la vida del árbol. Se trata de una práctica antinatural y perturbadora. El descorche supone una agresión para el árbol y dependerá de la intensidad y de las buenas prácticas en su ejecución que el individuo lo suporte un mayor o menor número de veces.
El corcho está unido a la casca por un tejido llamado felógeno, constituido por una sola fila de células. En época de actividad vegetativa el felógeno produce células de corcho hacia el exterior y células de felodermis hacia el interior. Por tanto el descorche debe ejecutarse en época de actividad vegetativa, porque es en esta época cuando están generándose nuevas células de corcho hacia el exterior y en este momento tienen las paredes muy tiernas y rasgan o parten con facilidad al tirar de la pana de cocho hacia fuera.
Extraído el corcho las células de felógeno quedan a la intemperie y mueren en pocos días. Y lo mismo sucede con la felodermis cuyas capas más exteriores se desecan y mueren con el descorche. Las células muertas y resecas impregnadas de la savia del árbol forman la capa exterior del corcho, de color gris oscuro y muy áspero al tacto, conocido como raspa.
Descorchado el árbol se produce una pérdida de agua y de savia por transpiración a través de la superficie descorchada. La época de descorche coincide con días de altas temperaturas, entre el 15 de junio y el 15 de agosto y bajas o nulas precipitaciones. El árbol sufre una fuerte transpiración que unida a que sus raíces no encuentran agua en el suelo, provoca que cierre la práctica totalidad de los estomas de las hojas, mitigando el agua perdida en el descorche.
Durante tres o cuatro días después del descorche –periodo en el que cierra gradualmente sus estomas- el árbol cesa en su actividad fotosintética y su crecimiento y compensa sus necesidades nutritivas a través de las sustancias de reserva acumuladas. Tarda entre 25-30 días en reorganizar los tejidos del floema apareciendo una nueva capa de felógeno justo debajo de la capa de células muertas por desecación. Esta capa empieza a producir células suberosas (corcho) hacia el exterior y felodermis hacia el interior.
Hay que desterrar las ideas de que el descorche es beneficioso para el árbol. El descorche no es una actividad inocua para el árbol.
Por lo tanto es necesario que el descorche cumpla una serie de normas técnicas que garanticen no solo el aprovechamiento racional del recurso sino también la sostenibilidad del ecosistema.
El primer descorche se realiza cuando el árbol ha superado los 60 cm de circunferencia sobre bornizo y la altura a la que debería llegar el descorche no ha de exceder de 1,10 m.
En el segundo descorche y sucesivos se ira elevando la altura hasta alcanzar un máximo de 3 m.
El tapón de corcho: Generalidades.
Existe una abundante literatura sobre el tapón de corcho y su relación con la industria vinícola. Su importancia en la conservación de vinos y cavas viene determinada por la estructura celular del corcho y sus características físicas.
Formado por células muertas dispuestas en estratos sin espacio intracelular. Internamente contiene gas parecido al aire que supone el 80% del volumen celular y da al corcho una densidad muy baja.
Ligereza, elasticidad, compresibilidad, con gran capacidad de recuperación, adherencia, con un alto coeficiente de fricción, impermeabilidad a los líquidos y los gases (la penetración de oxígeno en una botella tapada con corcho es de 0,1 ml en un año), aislante térmico: es difícil que arda y Químicamente inerte: raramente se pudre.
Aunque hay diferentes modelos, el tapón estándar utilizado para el vino es cilíndrico, de 24 mm de diámetro, y se coloca a presión en cuellos de botella de 18 mm. Otros modelos habituales son el tapón bordelés de 49,5 a 54 mm de longitud, y el tapón italiano de 34, 40,5 o 45 mm de longitud por más de 26 mm de diámetro.







